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dilluns, 12 de novembre de 2012

[Huelga General 14N] Razones contra las sinrazones


Las disculpas para no hacer huelga no se sostienen.

De  cara  a  la  huelga  general  del  14  de  noviembre,  habrás  escuchado  con  toda  seguridad  los
argumentos que algunas personas repiten como mantras para justificar su postura ante la huelga.
Cuando una mentira se repite mil veces sigue siendo una mentira, aunque a base de repetirla haya
quien se la empiece a creer. Cuando alguien necesita una justificación que sabe que es falsa para
disculparse por actuar de cierta forma es muy probable que esa persona no tenga la conciencia
tranquila.
Si estás en contra de la reforma laboral y las medidas económico-sociales que el gobierno del PP ha
tomado pero indeciso, indecisa ante la huelga general, o si has decidido no participar en ella
tomando tu decisión en base a alguno de estos argumentos a lo mejor te interesa analizarlos desde
otro punto de vista.



“No hago huelga porque no me lo puedo permitir”
La reforma laboral supone una rebaja generalizada de los salarios, ya que permite el descuelgue de
las empresas de los Convenios provinciales, que aseguran a los y las trabajadoras de un sector
productivo el mismo salario. Si no puedes permitirte dejar de ganar el sueldo de un día, menos
podrás permitirte que te bajen el sueldo permanentemente, que te despidan gratis, o que si tienes 10
años trabajados en una empresa tu indemnización por despido pase a ser de 18.900 euros a 7.845,
por poner un ejemplo.
Al personal que trabaja en las diferentes Administraciones no sólo les congelan el salario por tercer
año consecutivo sino que les han quitado la paga extra de diciembre; para el año que viene les
quitarán la mitad de los días por asuntos propios (3) y los llamados “canosos”. La paga extra viene a
equivaler a 30 días y cada uno de los moscos es el equivalente a un día de salario ¿acaso esto sí te lo
puedes permitir?
Acudir a tu puesto de trabajo el 14-N es (poco) pan para hoy y hambre para mañana.

“La huelga no servirá para nada”
Todas las mejoras de las y los trabajadores se han conquistado históricamente a través de la lucha.
Nadie nos ha regalado nada. Lo que si está demostrado que no sirve para nada es... no hacer nada. A
la pregunta de si una huelga de un día será suficiente, la respuesta es que probablemente, no. Y
algunas organizaciones sindicales, como la CNT, están por extenderla a más días. En cualquier
caso, no debemos olvidar el día a día y que ante cualquier medida del Gobierno ésta debe ser
contestada en la calle porque es el único sitio donde tenemos la fuerza suficiente como para
defender nuestros derechos.

“La huelga no soluciona nada”
La huelga no es una solución, es el instrumento de presión más poderoso que hoy por hoy las y los
trabajadores  tenemos  a  nuestro  alcance  para  hacer  valer  nuestros  derechos  ante  una  agresión
totalmente injustificada. Por eso quien no se adhiere a una huelga perjudica gravemente al conjunto
de los y las trabajadoras, incluido a sí mismo.
Si la presión que podemos ejercer a través de una huelga no fuera tan importante ¿de dónde
proviene el empeño de las y los empresarios en que los y las trabajadoras no la secunden llegando a
las amenazas y coacciones, que son delito? ¿Por qué motivo los medios de comunicación afines al
gobierno tratan de desprestigiar la convocatoria de huelga? ¿Por qué la patronal exige y algunos
partidos se están planteando legislar para limitar -eliminar- este derecho?Con la huelga general se paraliza el proceso productivo dejando las empresas de obtener miles de
millones de euros; los bancos paralizarán sus multimillonarias transacciones y el Estado no podrá
ingresar importe alguno por ese día. Por cada euro que dejas de ingresar las empresas dejan, al
menos, 33 euros de ganar.
Las pérdidas que se les ocasiona por huelgas es lo que les hace recapacitar y echarse para atrás en
sus planteamientos iniciales.

“No estoy de acuerdo con los sindicatos oficiales, por eso no hago huelga”.
Cierto que el sindicalismo oficial, de concertación y de despacho, es a todas luces cómplice de la
situación y que, incluso, la llamada “Cumbre Social”, una de las convocantes de la huelga, parece
más una puesta en escena de intereses políticos de carácter partidista que otra cosa.
Todo lo que se diga de estos sindicatos es poco y desde CNT lo hemos denunciado en múltiples
ocasiones.
Cuando un Sindicato para sostenerse necesita del dinero del Estado y del Capital no sirve como
instrumento de defensa de las y los trabajadores y lo que hay que hacer es darle la espalda o,
quienes prefieran seguir, tratar de que cambien de actitud.
Este es el caso de ahora, la presión social de la calle, tomada por la ciudadanía y la movilización de
los Sindicatos combativos, ha obligado al sindicalismo oficial a convocar una huelga para no verse
desbordados.
En efecto, el sindicalismo de clase estaba en negociaciones para convocar una huelga general al
margen de la llamada “Cumbre Social” y son estos y no otros los auténticos convocantes de la
huelga del 14-N.

“Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera: Yo quiero ir a trabajar porque si hago
huelga me descuentan el salario de ese día”
No hay libertad como tal; es una libertad condicionada porque te están coaccionando con una
penalización económica. La libertad es otra cosa, es no verte obligado, obligada a ceder a los
chantajes de gobierno y empresarios a cambio del sueldo de un día. Renunciar a derechos laborales
históricos  como  la  negociación  colectiva,  el  desempleo,  la  jubilación,  la  asistencia  sanitaria
universal o la educación gratuita por un puñado de euros es venderlos realmente barato. Todo lo que
nos dejemos quitar ahora, costará mucho tiempo volver a recuperarlo.

“Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Yo quiero ir a trabajar porque en mi
empresa si haces huelga te miran mal y si luego hay que despedir a alguien seguro me
despedirán a mí en vez de a otr@”
No hay libertad porque te están coaccionando con posibles represalias o con el despido. La libertad
es otra cosa, es no verte obligado, obligada a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios
renunciando a tu derecho constitucional a la huelga por miedo.
De cualquier forma, la mejor manera de que no te despidan es afiliándote a un sindicato que
practique la acción directa, que deje la resolución de los problemas en las y los trabajadores
mismos, lejos de los profesionales de despacho y componenda, y que practique la solidaridad. Es
decir, afiliándote a la CNT.

“La huelga tiene que ser indefinida, si no yo no la hago”
Es improbable que una persona realmente dispuesta a secundar una huelga indefinida no estuviese
dispuesta a secundar una huelga general de un día. Por eso, quienes usan este latiguillo en realidad
no quieren hacer huelga y ponen como excusa una supuesta radicalidad que no tienen: Ni paran en
huelgas sectoriales alegando que tienen que ser generales y cuando éstas lo son, alegan que deben
ser indefinidas. Es de suponer que si algún día son indefinidas digan que lo que hay que hacer es la
revolución.“Los piquetes presionan a la gente, obligándola a que haga huelga. L@s trabajador@s son
libres de ir a trabajar un día de huelga”
Si la libertad realmente tuviera tantos defensores nos iría bastante mejor de lo que nos va. En la
mayoría de los casos quienes mantienen esa postura ocultan o defienden las coacciones y amenazas
con  que  muchas  empresas  tratan  de  impedir  a  las  y  los  trabajadores  ejercer  su  derecho
constitucional a la huelga y aceptan alegremente como algo normal que éstos se vean obligados a
someterse al chantaje acudiendo a sus puestos de trabajo por miedo a perder sus empleos o el favor
de sus jefes.
Los piquetes históricamente impedían que los empresarios contrataran personal para cubrir los
puestos de los huelguistas y en la actualidad tratan de garantizar el derecho a huelga de aquellos que
por  presiones  de  las  empresas  no  pueden  ejercerlo.  Los  piquetes  informativos  apelan  a  la
responsabilidad de las y los trabajadores, les informan de sus derechos, de los motivos de la huelga,
y de las consecuencias negativas que tiene acudir ese día a sus puestos de trabajo. Los piquetes
informativos están reconocidos legalmente, tienen y pueden ejercer su derecho a informar los días
de huelga.
Recordemos además que el derecho al trabajo está reconocido en la Constitución también los días
en los que no hay Huelga General aunque al gobierno no le interese lo más mínimo garantizar su
cumplimiento y que también es un derecho fundamental de las y los trabajadores que ya están
siendo despedidos como consecuencia de una reforma laboral injusta.

“Con las huelgas no se consigue nada” (Pero en caso de que se consiga algo, no renunciaré a
ello)
Las jornadas de 8 horas diarias o 40 semanales, la prestación por desempleo, el salario mínimo, la
negociación  colectiva,  las  vacaciones  pagadas,  la  indemnización  por  despido,  el  permiso  por
maternidad o cualquiera de nuestros derechos actuales son condiciones de trabajo que las y los
trabajadores de hace 100 años desconocían por completo, y no se consiguieron precisamente a base
de ejercer la “libertad para ir a trabajar” un día de huelga. Pese a ello no se tiene noticia de que
ninguna, ningún esquirol haya renunciado a ellos. Curiosa moral esta la de criticar lo que se hace
pero beneficiarse, a la vez, de ello sin rechistar.
Si se consigue hacer al gobierno rectificar y no aplicar ni la reforma laboral ni los recortes sociales
y económicos que a todos y todas nos afecta y perjudica las y los esquiroles no habrán hecho nada
por conseguirlo pero se beneficiarán del esfuerzo colectivo. Para ellas y ellos esto debe de tener
mucha lógica, para el resto ninguna. Este parasitismo laboral convierte en insolidarios, insolidarias
y egoístas a quienes lo practican y deberían preguntarse si ese es el tipo de sociedad que quieren
para sus hijos e hijas, una sociedad donde nadie aporta nada por temor a que otros y otras se
aprovechen del esfuerzo, creando una sociedad enferma.

“Soy funcionari@. El gobierno sale ganando si hacemos paro porque deja de pagar salarios.”
Con los recortes y la privatización de los servicios públicos y el deterioro de las condiciones
laborales de funcionarias, interinos y personal laboral de la administración pública tenemos motivos
más que suficientes para secundar la huelga general, además de por solidaridad con el resto de
trabajadores.  Una  paralización  de  la  Administración  Pública  (oficinas,  escuelas,  hospitales,
transporte, etc) da sensación de paro total, cosa importante porque hace que cientos de miles de
personas se queden en casa dejando las calles vacías, cosa que impresiona.
Cuando se argumenta que el Gobierno ahorraría en salarios se está reconociendo de facto el criterio
de que las personas que trabajan en la Administración Pública no son productivas, que no generan
ingresos y que, por tanto, sobran ya que el criterio que prima sobre todas las cosas hoy en día es el
productivo. Hacen, además, el juego al propio Gobierno y a los sectores privados que quieren
hacerse con los servicios públicos para hacer negocios con ello.
Cuando se mira al trabajo público con criterios económicos se olvida que la sanidad, la educación,los servicios sociales son esenciales en nuestras vidas porque es a través de ellos como se mide la
calidad  de  vida,  el  bienestar  de  una  sociedad  Además,  mira  a  tu  alrededor:  padres,  madres,
hermanos, hijas, familiares, amigas, vecinos, alumnos... ¿seguro que algo que afecta al 99% de la
población no va contigo?

“Soy autónom@, a mí la reforma laboral no me afecta.”
Un menor salario y unas peores condiciones laborales para la mayoría de las y los clientes y
usuarios de un pequeño comercio o empresa de servicios implica casi con toda seguridad un
empeoramiento de las suyas, ya que nadie consume más ni contrata más servicios si bajan sus
ingresos o si tiene miedo a perder su trabajo.
La mayoría de las y los trabajadores autónomos pueden repartirse el trabajo en otras jornadas sin
que les afecte enormemente secundar un día de huelga. Para los pequeños comerciantes abrir un día
de huelga no supondrá una diferencia significativa ni una mejora sustancial en su pequeño negocio.
Ni siquiera les procurará los ingresos de un día normal ya que el 14-N también hay convocada una
huelga de consumo. Sin embargo, muchos de sus clientes valorarían positivamente su solidaridad al
secundar la huelga del 14-N.
En lugar de abrir un día que pocos van a comprar y muchos van a decidir no volver a hacerlo en
establecimientos esquiroles puedes colocar en tu tienda un cartel que diga:
“Estimado cliente, en solidaridad con las y los trabajadores asalariados este comercio ha decido
cerrar el día 14 de noviembre por Huelga General. Creemos que la reforma laboral y los recortes
sociales perjudican a la mayoría de nuestros clientes y a sus familias. Las grandes superficies
abrirán, por  ello  le sugerimos  que  tenga en cuenta como consumidor  a los  establecimientos
solidarios  con  los  derechos  de  la  mayoría.  El  día 15  estaremos  de  nuevo  a  su  disposición.
Disculpen las molestias.”

“Estoy en paro, no puedo hacer huelga.” o “hay 6.000.000 de parad@s deseando trabajar, la
huelga es para los que se la pueden permitir”.
Si estás en situación de desempleo la reforma laboral y los recortes sociales te afecta tanto o más
que a los demás. Aunque algunos políticos se han atrevido a utilizarte como excusa para agredir los
derechos del conjunto de las y los trabajadores lo cierto es que esta reforma laboral, como la propia
patronal ha reconocido “no creará empleo a corto plazo” y “las cifras de paro se incrementarán
durante 2013” por lo que es cuestionable que vaya a contribuir a mejorar en algo tu situación.
Sabemos que el objetivo de la reforma laboral no es crear empleo sino sustituir empleo estable y
con derechos por un empleo cada vez más precario pero que ofrezca unos datos de afiliación a la
Seguridad Social que el gobierno pueda emplear para afirmar que hay menos paro. La calidad de
vida de las y los trabajadores no aparece reflejada en esas estadísticas. Por eso ahora se cuestiona tu
derecho a percibir una prestación por desempleo y se te culpabiliza por tu situación de parado, de
parada, obligándote a realizar trabajos  forzados  (en beneficio de la comunidad, los  llaman) y
negándote la prestación por desempleo que te corresponde por derecho si rechazas tres ofertas de
empresas de trabajo temporal (que ahora podrán actuar como oficinas del INEM) por muy precarias
y mal remuneradas que sean, por poco que se ajusten a tu perfil profesional o por lejos que se
encuentren de tu casa.
Además, si tienes finalmente la “suerte” de que una empresa te contrate tras un periodo de prueba
de un año podrán volver a despedirte y no tendrás derecho a una indemnización. Gracias a la
reforma laboral ha quedado instaurado el despido libre.
Durante la huelga se insiste mucho en que todas las personas tienen derecho a acudir, si así lo
desean, a sus puestos de trabajo. Como sabes por experiencia, el resto de los días nadie se preocupa
demasiado por garantizar a más de cinco millones de personas el derecho al trabajo que la propia
Constitución les reconoce.
Un día de huelga general las y los trabajadores en activo tienen la posibilidad de secundarla noacudiendo a sus puestos de trabajo, pero una huelga activa admite mucha más participación que esa
y  todos  y  todas  las  trabajadoras  en  situación  de  desempleo  pueden  y  deben  sumarse  a  ella
defendiendo junto al resto los derechos de todos y todas.
Como trabajador, trabajadora en situación de desempleo puedes participar en la huelga de consumo
no  comprando,  ni  contratando  ningún  servicio,  no  circulando  ni  repostando,  no  utilizando  el
transporte ni otros servicios públicos que no sean de emergencia. Puedes participar reduciendo al
máximo tu consumo de teléfono, agua, gas y electricidad.
Puedes participar en los piquetes informativos de los sindicatos u otras organizaciones sociales, en
las campañas de información y otras actividades que promueven las asambleas de barrio del estilo
15M; puedes incluso visitar tu último puesto de trabajo, saludar a tus antiguos compañeros y tratar
de concienciarles de lo importante que es esta huelga y de explicarles cómo esta reforma laboral les
perjudica tanto como a ti.
Usa todo tu potencial, tu inteligencia y tu alegría para defender unos derechos que son tuyos y que
son de todos. Si no luchas por ellos, nadie lo hará por ti.

“Ya, pero este gobierno tiene mayoría absoluta, la gente les ha votado y por tanto pueden
hacer lo que quieran. Que yo haga huelga no cambiará nada”.
Los votos recibidos en unas elecciones no legitiman a un gobierno para lanzar un ataque tan brutal a
los derechos de la mayoría de la ciudadanía. Además aspectos esenciales de la reforma laboral y del
resto de medidas económico-sociales como puede ser el abaratamiento del despido y la entrega de
miles de millones de euros para tapar agujeros de la banca no aparecen en el programa electoral del
PP y por tanto NADIE los ha votado.
La eliminación de la paga extra de diciembre a los funcionarios, la congelación salarial para el 2013
y la merma en sus derechos (la mitad de días por asuntos propios, pérdida de salarios si coges la
baja médica, aumento jornada, etc) tampoco era algo sabido.
La subida del IVA, que castiga a las personas con menos ingresos que pagan en impuestos lo mismo
que el que tiene ingresos elevados, era algo que dijeron por activa y por pasiva que no sólo no iban
a hacer sino que iban a bajarlos. Varios representantes de este partido negaron públicamente tanto
durante la última legislatura como durante su campaña electoral que fueran a abaratar o a facilitar el
despido.
La participación ciudadana en la vida política de un país no se limita a votar cada cuatro años; esta
visión reduccionista de la democracia es potenciada desde muchos órganos de poder para que la
gente  delegue  continuamente  en profesionales,  obviando  que  nadie  mejor  nosotros  y nosotras
sabemos cuales son nuestros problemas y cuales son nuestras prioridades.

“El país no está para huelgas”
Para lo que no está el país es para una reforma laboral y unos recortes sociales que no solucionarán
el problema del desempleo y provocará despidos y más precariedad en los nuevos contratos,así
como un empobrecimiento de la sociedad.
Para lo que no está el país es para que nuestras familias sigan perdiendo poder adquisitivo porque
todo sube mientras nuestros salarios bajan.
Para  lo  que  no  está  el  país  es  para  que  más  familias  sean  desahuciadas  de  sus  casas  para
salvaguardar el negocio sucio de los bancos y de las inmobiliarias.
Para  lo  que  no  está  el  país  es  para  que  las  y  los  trabajadores  asalariados  paguemos
proporcionalmente más impuestos que empresarios y grandes fortunas.
Para lo que no está el país es para que las diferentes iglesias sigan sin autofinanciarse, no pague
impuestos como el IBI (que las y los trabajadores sí pagamos) ni para que siga recibiendo cientos de
millones de euros de las arcas públicas.Para  lo que  no  está  el  país  es  para  que  los  partidos, sindicatos  y patronales  sigan sin autofinanciarse,  no  paguen  impuestos  como  el  IBI,  tengan  sus  locales  en  edificios  públicos,
monopolicen  la  formación  de  parados  (que  no  sirve para  reciclar  a los  trabajadores)  y sigan
recibiendo cientos de
millones de euros que pagamos entre todos y todas.
Para lo que no está el país es para más rescates a la banca con dinero público y ningún impuesto
sobre sus actividades.
Para lo que no está el país es para recortar en investigación y despedir científicos, ni para que las y
los jóvenes mejor formados tengan que irse al extranjero en busca de una oportunidad de futuro.
Para lo que no está el país es para más recortes ni más privatización de nuestra Sanidad y Educación
públicas mientras el 80% de las empresas del IBEX-35 opera en paraísos fiscales.
Para lo que no está el país es para pagar visitas del Papa; aeropuertos sin aviones; circuitos de
fórmula 1; proyectos fallidos de Juegos Olímpicos; estaciones de AVE sin viajeros; despliegues de
tropas en Afganistán ni otros gastos militares desmesurados; tramas de corrupción y privilegios
de la familia real, de políticos, de sindicalistas y de altos cargos.

El país no está para ninguna de esas cosas y la huelga general es nuestra única manera de decir
BASTA YA.

El 14N... ¡¡A por todas!!

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