Avui he trobat aquest article a propósit dels incendis que estos dies tenen València sota una pluja de cendra. Per la seua manera explícita de dir les coses he trobat necessari compartir-lo.
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Text de Paco López Barrio
No me gusta mucho escribir posts de actualidad. Aún así caen unos cuantos cada año, cuando la realidad es tan jodida que te sientes obligado a decir algo. Y siempre relacionados con asuntos profesionales.
Pero ahora escribo junto a la ventana por la que, desde hace tres dias, me entra un viento con olor a madera quemada. La terraza está llena de ceniza, que cae en pequeños copos, como una nieve gris. Y eso que aún estoy lejos del frente de fuego que está quemando miles de hectáreas de bosque. Y todo el dia escucho sobre mi cabeza el motor de hidroaviones y helicópteros, rumbo al infierno.
Difícil concentrarse así en puntos de giro, escaletas, tramas, conflictos… cada pocos minutos dejo lo que estoy haciendo y busco notícias de última hora. Esto está cada vez más cerca. Ahora mismo necesitaria poco más de un cuarto de hora en coche para plantarme junto a las llamas más cercanas.
Así que permitidme que hable del gran incendio. Pero, como éste es un blog de guionistas, el asunto me pide algo más que repetir la notícias que podéis encontrar en otros medios. Haré, pues, lo que hacemos en estos casos: darle una vuelta.
Reconozco que no soy muy aficionado (más bien nada) a las películas de catástrofes. Pero como no le hago ascos a una siesta en el sofá, de cara a alguna cadena generalista, he podido ver, sin buscarlo, un montón de TV movies del género. El esquema es siempre el mismo: el protagonista esta recién divorciado o en trámites. Además tiene problemas en su trabajo de policía, bombero o científico y está a punto de dejárselo o ser expedientado. Su gran antagonista es siempre un político, o un jefe técnico incapaz nombrado a dedo por el político, que se opone a todas las soluciones que el protagonista le propone. Finalmente, el prota actúa al margen de la disciplina y solventa la emergencia. Al mismo tiempo que salva a su ciudad – o a la humanidad entera – lleva a un lugar seguro a su ex familia. Acabada la crisis su ex nujer redescubre al héroe que es en realidad su ex marido y la pareja se reconcilia. Fin.
Aquí las cosas son más cutres. Sí tenemos en común la figura del político incompetente y/o corrupto (rara vez las dos cualidades se encuentran separadas), pero la trama de la catastrofe a la española (o a la valenciana) necesita otro tipo de héroe, aparentemente más modesto.
Para ser más concretos: Modesto Pardo es nuestro héroe. Es el protagonista, interpretado por Antonio Resines, de la estupenda La Caja 507, de Urbizu / Gaztambide. Es un hombre gris, director de una sucursal bancaria en un pueblo turistico de la costa. Pero aquí ya nos vamos del género catastrofe al thriller político. Recordemos la trama: Modesto queda encerrado durante un fin de semana en el sótano de las cajas de seguridad de la sucursal que dirige, reventadas por unos atracadores. Allí descubre unos papeles que demuestran que el incendio forestal en el que años antes falleció su hija única, de acampada con su novio, fue provocado. Y que alguien pagó un buen dinero al incendiario. En lo que fue el bosque hay ahora una urbanización de superlujo. Modesto empieza a tirar del hilo, para encontrar a los culpables (no al de la cerilla, sino a los políticos y financieros que hay tras él) y vengar la muerte de su hija. Si no la habéis visto os la recomiendo.